El Carmen de los Mártires, situado en la colina del Mauror, dentro del recinto de La Alhambra, es un espacio municipal de más de siete hectáreas, declarado Jardín Histórico en 1943, donde se incluyen un palacete del siglo XIX, jardines románticos y huertos narazíes, con extraordinarias vistas de la ciudad de Granada, la Vega y Sierra Nevada.

La Agencia Pública Albaicín-Granada, dentro del Plan de Turismo de Granada, y en colaboración con el Programa Granada Ciudad de Literatura Unesco del Área de Cultura del Ayuntamiento, ha creado una ruta denominada Poetas en el jardín de los Mártires. Los objetivos del paseo han sido la creación de un producto turístico-cultural de calidad, la puesta en valor de un espacio privilegiado de la ciudad e insuficientemente conocido aún y el reforzamiento de la imagen de Granada como ciudad internacional de literatura.

La ruta poética discurre por los espacios más singulares de este recinto cargado de historia. Aquí vivió el poeta San Juan de la Cruz, entre 1582 y 1588, cuando fue prior del convento carmelita de los Mártires. En sus jardines compuso las obras que hoy representan la expresión más pura de la poesía mística. Queda su recuerdo en elementos como el acueducto que mandó construir al lado del huerto o el legendario cedro de San Juan. Y aquí residió el poeta José Zorrilla, autor de Don Juan Tenorio, durante su estancia en Granada para ser nombrado Poeta Nacional en 1889.

Ahora estos jardines literarios acogen también la mejor poesía contemporánea: los ganadores del Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada – Federico García Lorca, que año tras año reconoce a los autores de trayectoria más relevante y su aportación a la literatura hispánica.

Catorce enclaves de lectura y contemplación. Catorce rincones plenos de belleza y quietud que invitan a sentarse y leer a algunos de los mejores poetas de nuestra lengua.

 

I Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca (2004)

 

Poetas Jardin Martires Angel Gonzalez

 

Para que yo me llame Ángel González,
para que mi ser pese sobre el suelo,
fue necesario un ancho espacio
y un largo tiempo:
hombres de todo mar y toda tierra,
fértiles vientres de mujer, y cuerpos
y más cuerpos, fundiéndose incesantes
en otro cuerpo nuevo.
Solsticios y equinoccios alumbraron
con su cambiante luz, su vario cielo,
el viaje milenario de mi carne
trepando por los siglos y los huesos.
De su pasaje lento y doloroso
de su huida hasta el fin, sobreviviendo
naufragios, aferrándose
al último suspiro de los muertos,
yo no soy más que el resultado, el fruto,
lo que queda, podrido, entre los restos;
esto que veis aquí,
tan solo esto:
un escombro tenaz, que se resiste
a su ruina, que lucha contra el viento,
que avanza por caminos que no llevan
a ningún sitio. El éxito
de todos los fracasos. La enloquecida
fuerza del desaliento…

(De Áspero mundo, 1956)

 

Ángel González (Oviedo, 1925-Madrid, 2008), uno de los más destacados representantes de la llamada generación poética del medio siglo, escribió para la edición de 1977 de Palabra sobre palabra, que reunía su obra publicada hasta entonces: “El escenario y el tiempo que corresponden a mi vida me hicieron testigo de innumerables acontecimientos violentos: revolución, guerra civil, dictadura […] Zarandeado así por el destino, que urdió su trama sin contar nunca con mi voluntad, me resigné a estudiar la carrera de Leyes, que no me interesaba en absoluto, pero que tampoco contradecía la costumbre, casi norma de obligado cumplimiento, a la que se sometían en su mayor parte los jóvenes de mi edad y de mi clase social. […] Me acostumbré muy pronto a quejarme en voz baja, a maldecir para mis adentros y a hablar ambiguamente, poco y siempre de otras cosas; es decir, al uso de la ironía, de la metáfora, de la metonimia y de la reticencia. Si acabé escribiendo poesía fue, antes que por otras razones, para aprovechar las modestas habilidades adquiridas por el mero acto de vivir”.

Entre 1970 y 1993 fue profesor en diversas universidades de Estados Unidos. En 1985 obtuvo el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. En 1996 fue elegido miembro de la Real Academia Española y obtuvo el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. En 2004 se convirtió en el primer ganador del Premio de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca.

Entre sus libros de poesía publicados destacan Áspero mundo (1956), Sin esperanza, con convencimiento (1961), Grado elemental (1962), Tratado de urbanismo (1967), Prosemas o menos (1985), Otoños y otras luces (2001) y Nada grave (2008, póstumo).

 

II Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca (2005)

 

Poetas Jardin Martires Jose Emilio Pacheco

 

Miseria de la poesía


Me pregunto qué puedo hacer contigo

ahora que han pasado tantos años,
cayeron los imperios,
la creciente arrasó con los jardines,
se borraron las fotos
y en los sitios sagrados del amor
se levantan comercios y oficinas
(con nombres en inglés naturalmente).

Me pregunto qué puedo hacer contigo
y hago un pseudopoema
que tú nunca leerás
―o si lo lees,
en vez de una punzada de nostalgia,
provocará tu sonrisita crítica.

(De Irás y no volverás, 1973)

 

José Emilio Pacheco nació en la Ciudad de México el 30 de junio de 1939 y murió en ella el 26 de enero de 2014. Figura capital de la cultura y la literatura mexicanas, fue compañero de generación de autores como Sergio Pitol, Carlos Monsiváis o Eduardo Lizalde. Pacheco estudió en la UNAM y tuvo una participación muy destacada en importantes revistas y suplementos culturales mexicanos de los años sesenta. Traductor de T. S. Eliot, Tenesse Williams, Samuel Beckett y Oscar Wilde, fue profesor en universidades norteamericanas, canadienses y del Reino Unido, profesor en la UNAM, investigador del Centro de Estudios Históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia, miembro del Colegio Nacional y miembro de la Academia Mexicana de la Lengua. Doctor honoris causa por varias universidades mexicanas, entre los muchos premios literarios que atesoró destacan los premios Cervantes y Reina Sofía en 2009, el Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca en 2005 o los Pablo Neruda y Alfonso Reyes de 2004.

Entre su abundante obra destacamos, en poesía: Los elementos de la noche (1963), El reposo del fuego (1966), No me preguntes cómo pasa el tiempo (1970), Irás y no volverás (1973), Islas a la deriva (1976) o Ciudad de la memoria (1990), reunidos en Tarde o temprano (poemas 1958-2009) (2009). En narrativa, los relatos de La sangre de Medusa y otros cuentos marginales (1959), El viento distante (1963) y El principio del placer (1972), y las novelas Morirás lejos (1967) y Las batallas del desierto (1981).

 

III Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca (2006)

 

Programa-PoetasJardinMartires-3-Blanca-Varela

 

El falso teclado


toca toca

todavía tus dedos se mueven bien
el dedo de la nieve y el de la miel
hacen lo suyo

nada suena mejor que el silencio
nuestro desvelo es nuestro bosque

aguza el oído como una hoz

a trillar lo invisible se ha dicho

para eso estamos
para morir
sobre la mesa silenciosa
que suena

(De El falso teclado, 2000)

 

Desde que en 1959 publicó su primer libro, Ese puerto existe, Blanca Varela (Lima, Perú, 1929-2009) ha ocupado un lugar muy destacado en la poesía hispanoamericana de nuestro tiempo. Admirada incondicionalmente por Ocatvio Paz y, en España, por José Ángel Valente, entre otros, la poesía de Blanca Varela rehuye la brillantez formal y la facilidad sensorial y asombra por su densidad expresiva, por su ascetismo estético, por la búsqueda constante de la palabra desnuda. En el prólogo a Ese puerto existe, Paz escribió: “No se complace en sus hallazgos ni se embriaga con su canto. Con el instinto del verdadero poeta, sabe callarse a tiempo. Su poesía no explica ni razona. Tampoco es una confidencia. Es un signo, un conjuro frente, contra y hacia el mundo”.

Tras estudiar Letras y Educación en la Universidad de San Marcos, Varela llegó a París en 1947, donde vivió casi una década y conoció personalmente a escritores y artistas como Breton, Cortázar, Sartre, Michaux, Giacometti, Léger y Simone de Beauvoir. En 1962, tras vivir en Washington, Ithaca (Nueva York) y Florencia, se instala definitivamente en Lima.

El 11 de octubre de 2006 fue galardonada con el III Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca, cuyo jurado destacó el rigor de su poética. Ha sido también Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 2007 y Premio Octavio Paz en 2001.

En 1986 recopiló todos sus libros en Canto villano. Una última recopilación de su obra completa se encuentra en Donde todo termina abre las alas (2000).

 

IV Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca (2007)

 

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Cuando yo aún soy la vida

La vida me rodea, como en aquellos años
ya perdidos, con el mismo esplendor
de un mundo eterno. La rosa cuchillada
de la mar, las derribadas luces
de los huertos, fragor de las palomas
en el aire, la vida en torno a mí,
cuando yo aún soy la vida.
Con el mismo esplendor, y envejecidos ojos,
y un amor fatigado.

¿Cuál será la esperanza? Vivir aún;
y amar, mientras se agota el corazón,
un mundo fiel, aunque perecedero.
Amar el sueño roto de la vida
y, aunque no pudo ser, no maldecir
aquel antiguo engaño de lo eterno.
Y el pecho se consuela, porque sabe
que el mundo pudo ser una bella verdad.

(De Aún no, 1971)

 

Francisco Brines (Oliva, Valencia, 1932) pertenece a la llamada Generación del 50, junto a poetas como Ángel González, José Ángel Valente, Jaime Gil de Biedma o Claudio Rodríguez.

Estudió derecho en las universidadesd de Deusto, Valencia y Salamanca y cursó estudios de Filosofía y Letras en Madrid. Fue profesor español en la Universidad de Oxford y en 2001 se le nombró miembro de la Real Academia Española.

Su obra poética se caracteriza por un intenso tono elegíaco y por una constante reflexión sobre la fugacidad y el paso del tiempo. Entre sus libros publicados destacan Las brasas (1960, Premio Adonais), Palabras a la oscuridad (1966, Premio de la Crítica), Aún no (1971), Insistencias en Luzbel (1977), El otoño de las rosas (1986, Premio Nacional de Literatura) y La última costa (Premio Fastenrath).

En 1999 fue Premio de las Letras Españolas, en 2007 fue galardonado con el IV Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca y en 2010 recibió el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana.

 

V Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca (2008)

 

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Día errante

Este día plomizo y frío
Con su fina llovizna ingrávida
Sus ojos soñolientos
Sus árboles desnudos que se yerguen
De cara al cielo bajo apretando los dientes
Su lúgubre penumbra ensimismada
No ha nacido aquí hoy
Llega desde otro sitio
Ha andado por el mundo desde siempre
Como un oscuro pensamiento errante

Nos trae de lejos su nostalgia extraña
Su fiel insumisión
Su proba extranjería insobornable
Y nos repite a solas en su rincón sombrío
Que sólo es puro y fuerte el pensamiento
Que alienta en la intemperie.

(De Misma juventud, 2000)

 

Tomás Segovia (Valencia, 1927-Ciudad de México, 2011) se exilió en México junto a su familia en 1940, después de haber vivido en París y en Casablanca. Ha sido profesor en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y en la Universidad de Princeton, además de jefe de redacción de la revista Plural y miembro del consejo de redacción de la revista Vuelta. Poeta, ensayista, narrador, dramaturgo, es autor de numerosos títulos. Como poeta ha publicado, entre otros, los libros El sol y su eco (1960), Anagnórisis (1967), Luz de aquí (1982), Lapso (1986), Noticia natural (1992), Misma juventud (2000), Día tras día (2005), Siempre todavía (2008) y Estuario (2011, Premio de la Crítica). Entre sus ensayos se encuentran Contracorrientes (1973), Poética y profética (1986) y Recobrar el sentido (2005), y entre sus obras narrativas Trizadero (1974) y Personajes mirando una nube (1981). Traductor de Rilke, Nerval, Lacan, Agamben o Harold Bloom, entre otros, fue Premio Octavio Paz de Poesía y Ensayo en 2000 y en 2008 Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca.

 

VI Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca (2009)

 

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Aniversario

La mitad de mi vida está
pendiente de la otra
mitad.
¿Hacia qué lado
se inclinan los recuerdos como el árbol
hacia los vientos dominantes?

Paso
a paso
ha venido emplazándome una misma
consoladora tregua de la edad.

Ahora es mañana, su duración es mía.
El ayer
pertenece, como la historia, a los demás.

(De Manual de infractores, 2005)

 

José Manuel Caballero Bonald (Jerez de la Frontera, 1926), miembro destacado del Grupo del 50, fue profesor de literatura española en la Universidad Nacional de Colombia y en el Bryn Mawr College y trabajó en el Seminario de Lexicografía de la Real Academia Española. Ha obtenido en tres ocasiones el Premio de la Crítica, dos como poeta y una como novelista, y es Premio Andalucía de las Letras (1994), Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2004), Premio Nacional de las Letras (2005), Premio Nacional de Poesía (2006) y Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca (2009).

Es autor de las novelas Dos días de setiembre (1962), Ágata ojo de gato (1974), Toda la noche oyeron pasar pájaros (1981), En la casa del padre (1988) y Campo de Agramante (1992). También ha publicado los volúmenes de memorias Tiempo de guerras perdidas (1995) y La costumbre de vivir (2001).

Como poeta destacan sus libros Las adivinaciones (1952), Anteo (1956), Las horas muertas (1959), Pliegos de cordel (1963), Descrédito del héroe (1977), Laberinto de Fortuna (1984), Diario de Argónida (1997) y Manual de infractores (2005).

 

VII Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca (2010)

 

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Como un roce en sus labios

Que alguien pase mis páginas, pues que debo perderme
en la oscura raíz de mi arboleda. Puedo
escuchar cómo gime el silencio, y ya soy
solo un roce en sus labios, aunque el escribidor
de versos solo sea alguien que habla de cosas que no entiende.
Que me recorra un soplo, y pueda yo alcanzar
—sin que quizá me entienda— a escribir cada día
una línea distinta para inventar la vida que me falta,
y me aprenda, y me olvide, pues me sé de memoria después de tantos años.
No deteriora el tiempo la belleza:
la perfecciona en otra manera de hermosura.

(De pérdidas y adioses, 2005)

 

María Victoria Atencia (Málaga, 1931) ha publicado, entre otros, los libros de poemas Arte y parte (1961), Marta & María (1976), Compás binario (1979), Paulina o el libro de las aguas (1984), Trances de Nuestra Señora (1986), De la llama en que arde (1988), La intrusa (1992), Las contemplaciones (1997), El hueco (2003), De pérdidas y adioses (2005) y El umbral (2011).

Atencia es Doctora Honoris Causa por la Universidad de Málaga, Medalla de Oro de la Provincia de Málaga e Hija Predilecta de Andalucía. En 2010 ganó el VII Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca. En 2014 fue Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana.

 

VIII Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca (2011)

 

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El día, en apariencia

El día
en apariencia quieto,
sereno,
inmóvil,
ha hecho abrir el grano,
caer el pétalo,
crecer el pensamiento,
madurar el amor
o la guerra,
y, en un mismo
instante, nacer
y morir.

El día, en majestad,
el serenísimo.

(De Habana del centro, 1997)

 

Fina García Marruz (La Habana, 1923) es una de las voces más exquisitas e íntimas de la poesía cubana del siglo XX y de la literatura en castellano. Miembro del grupo Orígenes, que revolucionó y modernizó la literatura de la isla desde los años 40, y en el que militaron su esposo Cintio Vitier, José Lezama Lima, Eliseo Diego y Gastón Baquero, Fina García Marruz es autora, entre otros libros de poemas, de Las miradas perdidas (1951), Visitaciones (1970), Viaje a Nicaragua (1987) y Habana del centro (1997). Prosista de gran erudición y conocedora cabal de la obra de José Martí, cuenta con una voluminosa obra ensayística casi inédita fuera de Cuba y en la que resaltan títulos como Temas martianos (con Cintio Vitier, 1969), Hablar de la poesía (1986) y Darío, Martí y lo germinal americano (2001). Nominada para los premios Cervantes y Juan Rulfo, recibió en 2007 el Premio Pablo Neruda, y en 2011, además de con el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, fue galardonada con el VIII Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca.

 

IX Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca (2012)

 

Programa-PoetasJardinMartires-11-Pablo-Garcia-Baena

 

Cita

Junio acecha en la noche. Sus ojos amarillos
de rapaz carnicero fulgen entre las hojas
del magnolio y los ficus como en aquellas selvas
de Rousseau, fiera lánguida que el estío acollara
con mano que ciñendo va su caliente grupa,
su deseo atigrado presto a saltar caníbal
sobre el cuerpo en martelo. Tú también al aguardo
en el jardín nocturno de donde huyó la luna,
oyes leve la grava crujiendo en el sendero,
seguro de la res que te sigue fielmente
—entre los altos bojes, los sigilosos pasos—
para entrar, pues la noche del Bautista se inicia,
con buen pie en las magias carnales del verano.

(De Fieles guirnaldas fugitivas, 1990)

 

Pablo García Baena (Córdoba, 1923) es uno de los fundadores del Grupo Cántico junto a Juan Bernier, Julio Aumente y los pintores Miguel del Moral y Ginés Liébana. La poesía de Pablo García Baena, brillante, intensa y rigurosa, se ha desplegado a lo largo de los años en libros como Rumor oculto (1946), Mientras cantan los pájaros (1948), Antiguo muchacho (1950), Óleo (1958), Almoneda (1971), Antes que el tiempo acabe (1978), Fieles guirnaldas fugitivas (1990) y Los Campos Elíseos (2006).

Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1984, Premio Andalucía de las Letras en 1992 y Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 2008, fue galardonado en 2012 con el IX Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca.

 

X Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca (2013)

 

Programa-PoetasJardinMartires-13-Eduardo-Lizalde

 

Boleros del resentido

Amada, no destruyas mi cuerpo,
no lo rompas, no toques sus costados heridos.
No me lastimes más.
Me duele el pelo al peinarme.
Duéleme el aliento.
Duéleme el tacto de una mano en otra.
No destruyas mi cuerpo
pensando en sus miserias:
doliendo a pierna suelta
se destruye él solo, amada,
como si creciera hacia una lanza
clavada en la cabeza.
Ya me destrozo, mira, no hieras,
suelta el arma, detente,
no pienses más, no odies,
dame sólo una tregua;
deja de respirar dos líneas de mi aire,
para que corrompa en paz esta carroña.

(De El tigre en la casa, 1970)

 

Eduardo Lizalde (Ciudad de México, 1929) estudió la carrera de Letras en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. En 1956 publicó su primer libro de poemas, La mala hora. Por esas fechas inició una breve militancia en el Partido Comunista Mexicano y fundó, junto con Enrique González Rojo y Marco Antonio Montes de Oca, un movimiento literario llamado Poeticismo. Otros libros importantes dentro de su carrera literaria son Cada cosa es Babel (1966), El tigre en casa (1970), Caza mayor (1979) y Tabernarios y eróticos (1988), entre sus poemarios, además de los cuentos de La cámara (1960) y los ensayos Luis Buñuel, odisea del demoledor (1962) y Autobiografía de un fracaso. El poeticismo (1981).

El motivo del tigre (un instrumento metafórico que simboliza la “imagen de la muerte, de la destrucción y, además, de la belleza”, en palabras del propio poeta) recorre como una obsesión toda su obra, hasta el punto de que Lizalde ha llegado a ser apodado El Tigre.

Gestor cultural, ha sido, entre otros cargos de relevancia, director de la Casa del Lago de la UNAM. Dirigió durante un año el suplemento cultural del diario Novedades. Desde 2007 es miembro de la Academia Mexicana de la Lengua. Es Premio Xavier Villaurrutia (1970), Premio Nacional de Literatura (1988) y Premio Alfonso Reyes (2011), entre otras distinciones. En 2013 ha sido galardonado con el X Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca.

 

XI Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca (2013)

 

Poetas en el Jardín de los Mártires 14-Rafael Guillen

 

Siempre llegamos a destiempo.
Cada llegada es un fracaso. Parte
ya el tren y conseguimos
subir en marcha. Todo en vano.
Nos lleva, es cierto. Pero ya se ha ido.
A través del cristal nos asomamos,
pero la vida ya se ha ido; todo
se ha ido inacabado.
Estamos viendo rostros, árboles,
de otras personas y otros campos.
Estamos contemplando una montaña
que ya no es esta misma que miramos.
Oímos voces, gritos, carcajadas
que hace ya tiempo que sonaron.
Difícilmente pretendemos
hallar una respuesta por el tacto;
y cuando al fin tocamos algo vivo
ya no está allí lo que tocamos.
Cada momento que nos lleva
es un presente ya pasado.
Nos lleva, es cierto. Pero ya se ha ido;
se había ido al alcanzarlo.

(De Las edades del frío, 2002)

 

Rafael Guillén (Granada, 1933) es uno de los poetas más relevantes de la Generación de los 50. Perteneció al grupo Versos al aire libre de la Granada de posguerra. Fundó y dirigió, junto a José García Ladrón de Guevara, la colección Veleta al Sur, única manifestación poética en la ciudad de Granada desde 1957 hasta 1966. En 1994 le fue concedido el Premio Nacional de Literatura por Los estados transparentes. Ese mismo año quedó finalista del Premio de la Crítica y comenzó a promover junto con otros escritores granadinos el establecimiento de la Academia de Buenas Letras de Granada, que finalmente fue creada en 2001. En 2003 se le concedió el Premio de la Crítica Andaluza por Las edades del frío. Otros libros de su amplia trayectoria son: Antes de nada la esperanza (1956), Pronuncio amor (1960), Amor, acaso nada (1968), Límites (1971), Mis amados odres viejos (1987) y Los dominios del cóndor (2007). Ha cultivado también la prosa de viajes (El país de los sentidos, 1990; Por el ancho y pequeño mundo, 2001) y el ensayo (Renacer poético en la Granada de postguerra, 2003).

En 2014 se le otorga el XI Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca.

 

Programa-PoetasJardinMartires-4-Federico-Garcia-Lorca

 

Gacela de la muerte oscura

Quiero dormir el sueño de las manzanas,
alejarme del tumulto de los cementerios.
Quiero dormir el sueño de aquel niño
que quería cortarse el corazón en alta mar.

No quiero que me repitan que los muertos no pierden la sangre;
que la boca podrida sigue pidiendo agua.
No quiero enterarme de los martirios que da la hierba,
ni de la luna con boca de serpiente
que trabaja antes del amanecer.

Quiero dormir un rato,
un rato, un minuto, un siglo;
pero que todos sepan que no he muerto;
que haya un establo de oro en mis labios;
que soy un pequeño amigo del viento Oeste;
que soy la sombra inmensa de mis lágrimas.

Cúbreme por la aurora con un velo,
porque me arrojará puñados de hormigas,
y moja con agua dura mis zapatos
para que resbale la pinza de su alacrán.

Porque quiero dormir el sueño de las manzanas
para aprender un llanto que me limpie de tierra;
porque quiero vivir con aquel niño oscuro
que quería cortarse el corazón en alta mar.

(De Diván del Tamarit)

 

Federico García Lorca (Fuentevaqueros, Granada, 1898-Granada, 1936) es el escritor español más conocido en el mundo después de Cervantes. Traducido a innumerables lenguas, su teatro se representa en todas partes como un clásico, y no dejan de multiplicarse los estudios, libros y artículos sobre su vida y obra.

Poesía: Libro de poemas (1921), Poema del cante jondo (escrito en 1921 y publicado en 1931), Suites (escritas entre 1921 y 1923), Primeras canciones (1936), Canciones(1927), Romancero gitano (1928), Seis poemas galegos (1935). De su estancia en Norteamérica (1929-30) procede Poeta en Nueva York, publicado póstumo en 1940. De vuelta a España produce Llanto por Ignacio Sánchez Mejías y Diván del Tamarit, y la serie de los Sonetos de amor oscuro (la mayoría escritos en 1935 y publicados en su totalidad en 1983).

Teatro: El maleficio de la mariposa (1920), Tragicomedia de don Cristóbal y la señá Rosita (1922), La zapatera prodigiosa (1923-1930 y 1933), Mariana Pineda (1927), Retablillo de don Cristóbal y doña Rosita (1934), Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín (escrito entre 1922 y 1926, estrenado en 1933). De su viaje a Nueva York y La Habana trajo obras que consideró imposibles de representar en aquel momento, como Así que pasen cinco años y El público, junto con la incompleta Comedia sin título. El triunfo comercial le llegó en vida con Bodas de sangre (1933), Yerma (1934) y Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores (1935). La casa de Bernarda Alba se representó por primera vez en 1945.

 

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Canciones entre el alma y el Esposo

Esposa

¿Adónde te escondiste,
Amado, y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste,
habiéndome herido;
salí tras ti clamando, y eras ido.

Pastores, los que fuerdes
allá por las majadas al otero,
si por ventura vierdes
Aquel que yo más quiero,
decidle que adolezco, peno y muero.

Buscando mis amores,
iré por esos montes y riberas;
ni cogeré las flores,
ni temeré las fieras,
y pasaré los fuertes y fronteras.

(De Cántico espiritual)

 

El poeta San Juan de la Cruz nació bajo el nombre de Juan de Yepes Álvarez en Fontiveros, Ávila, en 1542, y murió en Úbeda, Jaén, en 1591. Fue reformador de la Orden de los Carmelitas y cofundador con Santa Teresa de Jesús de la Orden de los Carmelitas Descalzos.

En el contexto de las luchas entre los carmelitas calzados y descalzos, San Juan de la Cruz fue apresado en 1577 y trasladado al convento de frailes carmelitas de Toledo, donde fue obligado a comparecer ante un tribunal para retractarse de la reforma que había emprendido Santa Teresa de Jesús y de la que él era seguidor. Ante su negativa a retractarse, fue recluido ocho meses en una celda conventual donde comenzó a escribir el Cántico espiritual y otros poemas.

En 1579 se establece en Baeza. En enero de 1582 se traslada a Granada, donde permanece hasta mediados de 1588, con motivo de su nombramiento como Tercer Definidor y Prior del convento de los Mártires. Es en Granada escribe una parte muy importante de su obra. Muere en Úbeda tres años más tarde.

Juan de Yepes fue beatificado en 1675 por Clemente X y canonizado en 1726 por Benedicto XIII.

 

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Un recuerdo y un suspiro

II

Poeta, ven y cantemos
A una voz nuestros amores;
En un arpa los lloremos,
Que bien cobijarse vemos
A un árbol dos ruiseñores.

Yo tu dolor cantaré,
Tú cantarás mi dolor,
Que igual el de entrambos fue,
Y harto yo solo lloré
Una mujer, un amor.

Hagamos doliente y tierno
A nuestro canto improviso,
Del mundo un recuerdo eterno,
Y donde estuvo un infierno
Alcemos un paraíso.

 

José Zorrilla (Valladolid, 1817-Madrid, 1893) cultivó con un enorme éxito en su época todos los géneros poéticos: la lírica, la épica y la dramática.
“En sus leyendas recogió tradiciones de origen religioso, popular y folclórico, y su delicado lirismo, su sentido de la armonía y una fantasía desbordante hicieron de él el poeta más admirado de su tiempo. […] Zorrilla sigue siendo hoy el poeta de la leyenda y el cuento fantástico. […] Tras el estreno de los grandes dramas románticos de los años 30, Zorrilla dominará la escena española entre 1839 y 1849 con los suyos, también convencionalmente históricos y ambientados en la Edad Media o en el Siglo de Oro, cercanos a las comedias de capa y espada, que rebosan exaltación patriótica y cuyos personajes encarnan idealizadas virtudes del carácter español. Don Juan Tenorio es el drama romántico más popular de nuestra escena, el que más se ha representado. En palabras de Galdós, ningún otro ha tenido más entusiastas adeptos ni secuaces más vehementes ni tan fanáticos admiradores” (Salvador García Castañeda).

José Zorrilla residió en el Carmen de los Mártires desde el 15 de junio al 23 de julio de 1889, durante su estancia en Granada con motivo de su coronación como Poeta Nacional, el 22 de junio, en el Palacio de Carlos V de la Alhambra.